OLYMPUS DIGITAL CAMERADe la piel oculta, el envés, el naranja intenso. Estás pensando, totalmente cubierta de quimeras, añorando un traje de saliva que te prestaron y nunca vestiste. Sumergida en el aire denso de un suspiro. Ahogada en el momento mismo de exhalar tu nombre. No mirarás detrás de la promesa, no correrás las arenas movedizas, no dirás, no gritarás, no te permitirás siquiera tocar con la punta de la lengua las verdades que te aprietan.

Todo dentro es tan real. De la razón, un centro errático, los verdes agrisados, el verde vejiga, el cromo, esmeralda, verdes que agonizan. Se agarró la raíz tan fuerte que el agua salvaje sólo podría acariciarla. Pero el verde es también de hojas libres y caducas, de troncos sólidos y porosos, de oxígeno limpio y deshechos viciados. Del ancla de la esperanza. Vivirás en los espejos translúcidos, escondiendo las palabras e intenciones bajo la coraza de la compasión, procurando no hacer ruido ni hundir navajas en los blandos estómagos de los que amas por encima de todas las cosas. Serás mitad libre, mitad cautiva, y ese medio ser en la persona que fuiste irá trazando siluetas naranjas alrededor de cadáveres imposibles.

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